El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, anunció que Israel cortará todo contacto con la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, después de que esta comparara el régimen israelí con la Sudáfrica del apartheid.
En lugar de desmentir la comparación con hechos, el gobierno de extrema derecha de Israel reacciona con rabia y arrogancia, exigiendo que Kallas se retracte de “calumnias” contra “el único Estado judío del mundo”.
Esta ruptura evidencia el nerviosismo del régimen sionista: cada vez más voces internacionales reconocen el carácter apartheid de Israel, sus crímenes en Gaza, la colonización ilegal de territorios palestinos y la agresión contra Líbano.
Mientras Israel exige inmunidad total para continuar con su política de ocupación, limpieza étnica y genocidio, la UE sigue mostrando su clásica hipocresía: critica tímidamente pero mantiene el comercio de armas y relaciones privilegiadas.
La verdad duele. Comparar a Israel con el apartheid no es un insulto, es una descripción cada vez más aceptada de la realidad.




