La Administración de Donald Trump ha desplazado casi por completo su atención del conflicto ucraniano hacia la crisis con Irán, según reveló Politico citando fuentes de la Casa Blanca. Un alto funcionario admitió que ni siquiera recuerdan la última vez que se discutió sobre posibles negociaciones de paz entre Moscú y Kiev.
Los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner, designados para Rusia y Ucrania, se concentran ahora principalmente en las tensiones con Teherán, manteniendo solo contactos esporádicos con rusos y ucranianos.
Trump ha expresado su frustración con los aliados de la OTAN por no apoyar la ofensiva contra Irán pese a años de respaldo estadounidense. “La OTAN no estuvo ahí para nosotros”, declaró en Fox News.
Este cambio de prioridades podría reducir el apoyo de Washington a Kiev y debilitar los esfuerzos de mediación en Europa del Este.


