La inflación en los alimentos volvió a encender las alertas en México al deteriorar el poder de compra de los hogares, pese a los esfuerzos del gobierno por contener los precios mediante el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC). De acuerdo con datos recientes, el encarecimiento de productos básicos ha superado el ritmo general de la inflación y ha limitado el impacto de las políticas de estabilización.
El aumento se ha concentrado en productos esenciales de la dieta mexicana como jitomate, chile, papa y otros insumos de la canasta básica, que han registrado alzas superiores al promedio general. Este comportamiento ha elevado el costo de la alimentación cotidiana y ha puesto presión adicional sobre los ingresos de las familias, especialmente en los sectores de menores recursos.
Aunque el gobierno federal ha mantenido acuerdos con empresas y cadenas comerciales para fijar precios máximos en algunos productos del PACIC, analistas advierten que estas medidas no han logrado frenar la tendencia alcista en los alimentos frescos. En algunos casos, los incrementos en la canasta alimentaria han superado el 8% anual, por encima de la inflación general.
El encarecimiento de la comida ha comenzado a impactar directamente en los niveles de pobreza alimentaria, ya que los hogares destinan una mayor proporción de sus ingresos a cubrir necesidades básicas. Expertos señalan que, sin una estabilización sostenida en los precios agroalimentarios, la presión sobre el consumo y el bienestar social podría intensificarse en los próximos meses.


