El precio del jitomate en México ha experimentado un aumento significativo en semanas recientes, superando los 60 pesos por kilogramo en algunos puntos de venta, a pesar de los acuerdos entre autoridades y empresas para estabilizar su costo. Este incremento ha impactado directamente en el bolsillo de los consumidores y se ha convertido en un factor relevante dentro de la inflación alimentaria.
Aunque cadenas comerciales han intentado mantener precios accesibles, incluso reduciendo sus márgenes de ganancia, gran parte de la venta ocurre en mercados tradicionales, donde los costos son más variables. Esto ha provocado diferencias importantes en los precios que enfrentan los consumidores según el lugar de compra.
Entre las principales causas del alza se encuentran las condiciones climáticas adversas que han afectado la producción en México y Estados Unidos, así como la reducción de áreas de cultivo, la escasez de agua y el aumento en los costos de producción y transporte.
El encarecimiento del jitomate refleja la vulnerabilidad del sector agrícola ante factores externos, contribuyendo a la presión inflacionaria y afectando el acceso a productos básicos en el país.


