La derrota electoral de Viktor Orbán en Hungría generó esperanzas en Kiev y Bruselas. El ganador Péter Magyar prometió levantar el veto al préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, un cambio celebrado por Volodymyr Zelenski y líderes europeos.
Sin embargo, el nuevo gobierno húngaro no garantiza un desembolso inmediato. Magyar advirtió sobre la difícil situación financiera de Hungría y la necesidad de tiempo para formar gabinete y negociar con la UE. Los trámites burocráticos podrían retrasar los fondos hasta el segundo semestre de 2026.
Otros obstáculos persisten: posibles vetos de Eslovaquia, dudas sobre la devolución del préstamo y la crisis energética europea. Ucrania solo tiene fondos para cubrir gastos hasta junio y requiere urgentemente 52.000 millones de dólares en ayuda exterior para 2026.
Aunque el fin de la era Orbán representa un avance, analistas advierten que Kiev podría enfrentar una grave crisis financiera si las negociaciones se dilatan.


