El presidente Donald Trump enfrenta un difícil dilema tras más de un mes de guerra con Irán. Aunque afirma que el conflicto está prácticamente terminado y que hay avances en negociaciones, Teherán lo desmiente y sigue desafiante.
Sus opciones son limitadas: escalar con una invasión terrestre riesgosa o aceptar un acuerdo que podría verse como humillante. Trump impuso un ultimátum para reabrir el estrecho de Ormuz antes del 6 de abril, con amenazas de destruir infraestructura energética iraní.
Cualquier escalada mayor provocaría graves consecuencias económicas globales por el alza en los precios del petróleo. Trump busca una salida que preserve el prestigio de EE.UU., mientras Irán mantiene capacidad de respuesta.
La administración navega entre prolongar un enfrentamiento costoso o negociar con un Irán debilitado pero no vencido. El éxito dependerá de si Trump logra vender cualquier acuerdo como un triunfo.


