El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un duro ultimátum a Irán exigiéndole reabrir inmediatamente el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo internacional. Amenazó con destruir las centrales eléctricas, pozos petroleros y otras infraestructuras energéticas del país si no se cumple la demanda, en el marco de la escalada militar con Israel que ya causó la muerte del líder supremo iraní.
Trump justificó la medida por el bloqueo del estrecho, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, y señaló que mantiene “conversaciones productivas” con un nuevo liderazgo iraní más razonable. Pese al tono firme, ha prorrogado en varias ocasiones el plazo inicial de 48 horas, citando avances en las negociaciones.
La última extensión llega hasta el 6 de abril, mientras se discute un posible alto el fuego. El cierre del paso ha disparado los precios globales del crudo y genera temor a una crisis energética mundial similar a la de los años 70.
Desde Teherán, la Guardia Revolucionaria advirtió que cualquier nueva agresión recibirá una respuesta “más severa”. La comunidad internacional observa con preocupación el posible escalamiento del conflicto en Oriente Medio.


