La inflación general en México se aceleró de manera significativa en la primera quincena de marzo de 2026, alcanzando una tasa anual de 4.63%, la más alta desde la segunda quincena de octubre de 2024. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento quincenal de 0.62%, superior al 0.34% que anticipaba el consenso del mercado. Este repunte rompió con la tendencia a la baja observada en meses previos y sorprendió a los analistas.
El componente no subyacente fue el principal impulsor del aumento, al elevarse 1.96% en la quincena y ubicar su tasa anual en 5.18%. Dentro de este rubro, los precios de las frutas y verduras se dispararon 8.34% quincenal y 23.91% anual, destacando el fuerte encarecimiento del jitomate (32.17%) y el tomate. Otros bienes que contribuyeron al alza fueron el pollo (3.18%) y el transporte aéreo (21.86%).
Por su parte, la inflación subyacente que excluye productos volátiles avanzó solo 0.22% quincenal y se ubicó en 4.46% anual, ligeramente por debajo del nivel anterior. Este componente se vio presionado por alimentos, bebidas y tabaco (5.91% anual) y servicios (4.49% anual), especialmente educación y otros servicios. Algunos precios bajaron, como los paquetes de internet, telefonía y televisión de paga (-3.47%) y el huevo (-1.33%).
Este repunte inflacionario complica el panorama para el Banco de México, que se reunirá esta semana. Analistas consideran que no hay argumentos para recortar la tasa de interés y, en caso de que la inflación continúe al alza, incluso podrían surgir presiones para incrementarla. Las autoridades económicas seguirán de cerca la evolución de los precios en las próximas quincenas.


