Los Emiratos Árabes Unidos condenaron con firmeza los bombardeos contra el yacimiento de gas South Pars en Irán —el mayor del mundo—, ejecutados por fuerzas estadounidenses e israelíes en el marco del actual conflicto regional.
Abu Dabi calificó el ataque como una “escalada extremadamente peligrosa” que pone en riesgo el suministro mundial de gas natural, la estabilidad del Golfo Pérsico y genera graves consecuencias ambientales y humanitarias.
El incidente provocó incendios, el cierre temporal de varias secciones del campo (compartido con Catar) y alzas inmediatas en los precios del gas y petróleo ante el temor de interrupciones mayores en las exportaciones energéticas.
Los EAU exigieron respeto al derecho internacional y rechazaron cualquier agresión contra infraestructuras críticas, en un contexto de intensificación de la guerra entre Irán, EE.UU. e Israel que ya cumple tres semanas.



