El precio de la gasolina en México no registrará incrementos inmediatos a pesar del repunte en el petróleo internacional, que superó los 90 dólares por barril, gracias a los subsidios fiscales activados por el gobierno federal. Según Alejandro Montufar Helu Jiménez, director general de PetroIntelligence, el impacto del alza global se absorbe mediante estímulos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), sacrificando recaudación para proteger a los consumidores.
Desde marzo de 2025 opera la Estrategia Nacional para Estabilizar el Precio de la Gasolina, un acuerdo voluntario entre gobierno y empresarios que mantiene el litro de gasolina regular por debajo de 24 pesos. Este mecanismo, combinado con el Pacto contra la Inflación y la Carestía, incluye al diésel para contener presiones inflacionarias en transporte y mercancías, evitando que el encarecimiento del crudo impulsado por tensiones en Medio Oriente y disrupciones en el estrecho de Ormuz se traslade directamente al consumidor.
Aunque México importa alrededor de 1 millón 79 mil barriles diarios de gasolinas y diésel (frente a su producción nacional de 668 mil y 289 mil barriles respectivamente), el gobierno no ha activado subsidios adicionales en los últimos días porque el incremento semanal del petróleo fue moderado (alrededor del 10%). Sin embargo, el analista anticipa que los estímulos se reforzarán la próxima semana si persiste la tendencia alcista.
Expertos coinciden en que esta política de contención ha demostrado efectividad para preservar la estabilidad de precios en un contexto volátil. Mientras el petróleo mantenga niveles altos, el gobierno priorizará subsidios para evitar impactos en el bolsillo de los hogares y en la cadena productiva nacional, aunque esto implique menor ingreso fiscal a corto plazo.



