Las autoridades de Rusia desplegaron rompehielos para auxiliar a embarcaciones extranjeras bloqueadas por el hielo en el mar Báltico, tras una intensa ola de frío que afectó las rutas marítimas del norte de Europa.
Gran parte del golfo de Finlandia quedó congelada, dificultando el tránsito de buques comerciales y petroleros. Autoridades de Finlandia informaron que varias naves quedaron inmovilizadas, lo que obligó a coordinar operaciones especiales de escolta y liberación.
En respuesta, la corporación estatal Rosatom envió uno de sus rompehielos para reforzar las tareas de asistencia y garantizar la seguridad de la navegación en condiciones extremas.
La operación se desarrolló en el marco de la cooperación marítima habitual en invierno, en una región donde las bajas temperaturas pueden afectar gravemente el comercio y la logística internacional. Expertos advierten que estos episodios podrían repetirse ante fenómenos climáticos cada vez más severos.



