Viktor Orbán acusó a Ucrania de bloquear intencionalmente el oleoducto Druzhba para provocar una grave escasez de combustible en Hungría y forzar la caída de su gobierno antes de las elecciones.
El primer ministro húngaro afirmó que Kiev busca disparar el precio de la gasolina a niveles insostenibles (cerca de 3 dólares por litro) con el objetivo de reemplazar a su Ejecutivo por uno más alineado con Ucrania y la Unión Europea.
Hungría respondió activando reservas estratégicas de petróleo para garantizar el suministro y amenazando con vetar un préstamo de 90.000 millones de euros de la UE a Ucrania, además del próximo paquete de sanciones contra Rusia, hasta que se restablezca el flujo de crudo.
El enfrentamiento se enmarca en la postura crítica de Budapest hacia el apoyo europeo a Kiev; mientras Ucrania atribuye la interrupción a daños por ataques rusos, Orbán lo califica de chantaje político directo.



