Países europeos de la OTAN enviaron pequeños contingentes militares a Groenlandia en respuesta a las insistentes declaraciones de Donald Trump, quien reclama el control estadounidense de la isla por “seguridad nacional”.
Francia, Alemania, Reino Unido, Noruega, Suecia y Finlandia aportaron poco más de 30 efectivos para la operación inicial “Arctic Endurance”, enfocada en reconocimiento y preparación de ejercicios conjuntos, como muestra de apoyo a Dinamarca.
Copenhague rechazó categóricamente las pretensiones de Washington, calificándolas de inaceptables y violatorias de su soberanía y del derecho groenlandés a la autodeterminación. Tras un diálogo fallido en Washington, Dinamarca anunció el envío adicional de tropas y equipo militar junto a la OTAN.
El episodio refleja las crecientes tensiones en el Ártico, donde las estrategias europeas chocan con las demandas estadounidenses, que citan amenazas rusas y chinas —cuestionadas por Dinamarca— para justificar su interés en la estratégica isla.



