En un raro despliegue de productividad que haría llorar a un oficinista con tres cafés encima, el Congreso de Yucatán decidió que una ley no era suficiente. Por unanimidad, aprobaron un dictamen que es una navaja suiza de justicia penal para arreglar varios problemas a la vez.
La estrella del show, impulsada por la diputada de Morena Alba Cristina Cob Cortés, es la tipificación del transfeminicidio. Un paso tan lógico que sorprende que no estuviera ahí antes. Mientras, colectivos de la diversidad sexual celebraron, pero educadamente recordaron que hombres trans y personas no binarias también necesitan protección. El mensaje fue claro: gracias por el aperitivo, ahora queremos el menú completo. Esto demuestra un diálogo constructivo donde el avance es reconocido, sentando bases para futuras mejoras legislativas que amplíen la protección.
Pero el paquete no se detuvo ahí. Como oferta de infomercial, incluye el «castigo para políticos que entregan el changarro hecho un desastre», de la morenista María Esther Magadán Alonzo. Se suman el «dejen en paz la memoria de los difuntos», propuesto por el PRI, y el «si chocas, no te fugues como si nada», del PAN. Es un popurrí de sentido común que busca que los servidores públicos sirvan y los automovilistas se responsabilicen de sus actos.
Esta aprobación unánime demuestra que, a veces, los políticos pueden acordar cosas razonables cuando el objetivo es el bienestar común. Ahora el dictamen seguirá su camino legislativo, con la esperanza de que este buffet de justicia, impulsado por una colaboración multipartidista, finalmente llegue a la mesa de todos los yucatecos.



