Pemex salió al paso de los chismes que aseguran que viene una limpia masiva de personal y un tijeretazo a los sueldos. La empresa estatal aclaró que todo eso es falso y que lo único que hace es revisar cómo trabaja la gente para que el barco siga navegando sin hundirse en el Golfo.
La compañía explicó que realiza evaluaciones constantes y ajustes organizacionales para quitar lo que sobra, pero sin tocar las áreas que mantienen en pie la operación diaria. El resultado hasta ahora es mínimo: una reducción del 0.21 por ciento en la plantilla durante 2026, con todas las indemnizaciones y prestaciones pagadas al día. Nada de despidos exprés ni de dejar a la gente en la calle sin nada.
El comunicado subraya que estos movimientos forman parte de un fortalecimiento institucional y que los derechos laborales se respetan en cada paso. Pemex recalcó que los trabajadores son pieza clave para el presente y el futuro de la empresa, y que cualquier ajuste busca mantener la capacidad técnica sin sacrificar el buen funcionamiento de las plataformas, refinerías y ductos.
En lugar de entrar en pánico por corrillos de pasillo, la paraestatal prefiere seguir afinando el motor sin apagar la planta. Porque si cada vez que alguien dice “se viene el diluvio” hubiera que cerrar oficinas, ya no quedaría ni quién conteste el teléfono en la torre de Pemex.
Al final, la institución reiteró su compromiso con el personal y dejó claro que las decisiones se toman pensando en la operación, no en recortar por recortar. Los rumores, como siempre, terminan siendo más ruidosos que los hechos reales.




