El partido oficialista decidió que ya es hora de abrir el cajón de los recuerdos electorales y revisar contratos, adjudicaciones y hasta el café que se tomaba en el INE desde hace décadas. Con tono serio pero sin rodeos, Morena pidió que se investiguen las contrataciones de materiales electorales y se determinen responsabilidades, sin importar si los involucrados llevan corbata o tenis.
El comunicado recuerda que las dudas sobre el manejo de recursos no nacieron con Guadalupe Taddei. Ya en 2015, durante la gestión de Lorenzo Córdova, un contrato de arrendamiento de vehículos por casi mil millones de pesos levantó cejas en la propia contraloría del instituto. Morena también mencionó las denuncias de fraude que circularon en las elecciones de 2006 y 2012, como si el pasado fuera un álbum de fotos que alguien quiere guardar bajo llave. El partido aclaró que la llegada de Taddei a la presidencia del INE en 2023 ocurrió por insaculación en la Cámara de Diputados, no por designación directa, y recordó que ella ya ocupaba un cargo estatal desde 2014, cuando Córdova encabezaba el IFE.
En medio de las acusaciones cruzadas entre la presidenta Claudia Sheinbaum, el exconsejero Córdova y la propia Taddei, Morena insistió en que la autonomía del instituto no puede convertirse en escudo contra la rendición de cuentas. El partido rechazó defender a cualquier funcionario que resulte involucrado en irregularidades y pidió que la Auditoría Superior de la Federación revise los contratos concentrados en pocas empresas desde 1999. Sheinbaum, por su parte, propuso ampliar la capacidad de Talleres Gráficos de México y abrir licitaciones más amplias.
Al final, la exigencia de Morena deja claro que la limpieza institucional no debe detenerse en una sola salida de personal, sino que debe abarcar administraciones completas para que el sistema electoral funcione con verdadera transparencia.




