Sonaron las sirenas del apocalipsis futbolístico. Gilberto Mora, el prodigio nacional, no jugó contra Juárez y la nación entró en pánico colectivo. Los comentaristas deportivos desempolvaron sus trajes de luto y el país contuvo la respiración, imaginando que el tobillo del joven se había desintegrado como galleta en café. Las especulaciones volaron como confeti en fiesta de pueblo, pronosticando el fin de una carrera que apenas comenzaba.
En medio del melodrama nacional, Sebastián ‘El Loco’ Abreu salió a escena con la paciencia de un santo. Mientras los medios hablaban de recaídas y lesiones terminales de tobillo, el técnico uruguayo reveló la verdad: el chico tiene una simple inflamación en la cadera. ¡En la cadera! Resulta que a los 17 años, el cuerpo humano, ese misterioso artefacto, a veces decide estirarse y crujir un poco, algo que aparentemente es ciencia ficción para algunos. El uruguayo lo manejó con la calma de quien pide un café.
Abreu, comparándolo con Lamine Yamal, explicó que el cuerpo de Mora simplemente procesa las cargas de ser una futura leyenda. Y mientras la prensa hiperventilaba por una articulación, Lionel Messi lo incluía en su lista de 10 promesas para Adidas. Además, se susurra que el Liverpool prepara 50 millones de dólares, una cifra récord, para cuando cumpla 18 el 14 de octubre. Pero claro, es más emocionante debatir sobre una cadera adolescente que sobre un fichaje histórico.
Así que mientras el país debate si envolver a Gilberto Mora en plástico de burbujas, el joven chiapaneco, que debutó a los 15 y ya tiene un Mundial en su currículum, probablemente solo necesita un ibuprofeno y que la fanaticada del drama se tome un té de tila.



