Revisar el precio de la gasolina se ha convertido en el deporte extremo favorito de los mexicanos, una actividad que combina el suspenso de una película de terror con la tristeza de ver tu cartera en terapia intensiva. Este miércoles, la Premium coquetea con los 24.157 pesos, mientras el diésel se ríe de nosotros desde sus 27.034.
Pero para evitar que la población desarrolle un tic nervioso colectivo, el gobierno desplegó su nueva arma secreta. Desde marzo de 2025, la Comisión Nacional de Energía (CNE) entró al quite como el único réferi en el ring de los hidrocarburos, con la misión de poner en cintura los precios, otorgar permisos y, básicamente, recordarle al mercado que no se manda solo. Esta entidad, en coordinación con la Secretaría de Energía, funciona como el cerebro técnico que faltaba.
Como si fuera el clímax de la temporada, la presidenta Claudia Sheinbaum se sentó con el sector empresarial a principios de año, logrando algo que parecía imposible: un pacto de caballeros para que la gasolina Magna no se pasara de los 24 pesitos por litro. Una maniobra que demuestra que, con la estrategia correcta, hasta los monstruos más temibles pueden aprender a comportarse.
Así que, la próxima vez que te acerques a la bomba, respira profundo. Aunque el precio siga teniendo sus caprichos, ahora hay un plan maestro para que tus quincenas no se evaporen en el tanque. Al menos, ya no sentirás que estás financiando la conquista de otro planeta.



