En un evento que paralizó al país, Guillermo Almada tomó una decisión que sacudió los cimientos del fútbol: respaldar el regreso de Luis Ángel Malagón a la portería del América. El cosmos contuvo el aliento antes del crucial empate 1-1 del sábado contra Monterrey en el Estadio Banorte.
El técnico uruguayo, en un acto de diplomacia que haría sonrojar a un embajador, explicó que habló con Rodolfo Cota, el ahora desplazado. Según la versión oficial, Cota recibió la noticia con alegría, le ofreció un masaje a Malagón y prometió ser el aguador más entusiasta del plantel. Una reacción tan profesional que roza la ciencia ficción. Mientras este melodrama se desarrollaba, Malagón regresaba a la acción tras 214 días de ausencia por una ruptura del tendón de Aquiles izquierdo. El arquero, recuperado de su pausa de siete meses, jugó los 90 minutos en el empate 1-1 ante Monterrey, donde Santiago Bueno y Diego Rossi hicieron los goles. Malagón incluso tuvo una atajada clave, demostrando que no pasó todo ese tiempo viendo series. Almada, por su parte, considera que la competencia interna es un bálsamo de tranquilidad, una especie de club de lectura donde todos se apoyan.
Así concluye un capítulo más de la telenovela de los tres postes, un drama de alta tensión para celebrar el 110 aniversario del club. Mientras el mundo espera la reacción de Cota, el América sigue sumando puntos, demostrando que el conflicto más grande es, afortunadamente, solo quién usa los guantes.



