¿Se ha preguntado cómo se decide el precio de la gasolina en Nuevo León? Olvide la economía; es un ritual esotérico. La CNE y Profeco leen las entrañas del mercado petrolero para decretar cuánto le costará llegar al trabajo. Este miércoles, el oráculo fijó la premium en 24.15 pesos y el diésel en 27.026. El conjuro mezcla el tipo de cambio del dólar, impuestos y misteriosos “márgenes comerciales”, que suenan a la cuota que un pirata cobra por no saquear su barco. Desde marzo de 2025, la Comisión Nacional de Energía es la única orden de magos autorizada para estos cálculos, reemplazando a la antigua cofradía de la CRE.
Su misión, dictada por la Secretaría de Energía, es proteger la soberanía nacional de las fluctuaciones volátiles, como un amuleto contra el mal de ojo económico. La CNE no son simples adivinos; otorgan permisos para almacenar, transportar y vender el combustible, manteniendo un registro público para que los mortales finjamos entender algo. A principios de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum demostró su propio poder arcano al firmar un pacto con el sector empresarial. Con un gesto, decretó que la Magna no podría superar los 24 pesos por litro, un hechizo de contención de precios que muchos creían imposible.
Así que la próxima vez que llene el tanque, recuerde que no está pagando por un simple líquido. Está financiando hechicería burocrática y pactos de alto nivel. Un sistema tan eficiente que uno casi olvida el dolor de ver cómo la cartera se vacía en tiempo real.



