Cuauhtémoc Nájera, codirector de la Compañía Nacional de Danza, lleva El lago de los cisnes al Auditorio Nacional con una versión teatral completa que revive el hechizo de Odette y el príncipe Sigfrido sin necesidad de bosque ni patos reales. La obra, basada en Petipa e Ivanov, regresa a su formato original tras años de presentaciones al aire libre en Chapultepec.
Nájera adapta la coreografía para un escenario cerrado donde más de 70 bailarines y 80 músicos de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes interpretan en vivo la partitura de Tchaikovsky. La exigencia va más allá de la técnica: los protagonistas deben entregar también una carga emocional que explora la dualidad entre Odette, el cisne blanco, y Odile, el cisne negro. Esa misma bailarina encarna heroína y villana, recordando que cualquiera puede ser su propio enemigo o salvación en una sola función. La puesta combina rigor clásico con una narrativa que atrapa tanto a veteranos como a quienes nunca pisaron una academia de ballet.
Las funciones serán el sábado 10 de octubre a las 16:30 y 20:30 horas. Las entradas ya están disponibles en Ticketmaster y taquillas. Al final, cuando el último cisne alza el vuelo y la música se apaga, queda claro que el verdadero hechizo no está en el lago, sino en la capacidad de un coreógrafo para convertir una historia centenaria en un espejo donde el público ve sus propias contradicciones sin necesidad de plumas ni lagos de verdad.



