En un movimiento que dejó temblando a las bacterias y a los virus del oriente mexiquense, la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez se lanzaron a una gira de trabajo este sábado. Su misión, si decidían aceptarla: verificar que el sistema IMSS-Bienestar no fuera un espejismo con batas.
El operativo sorpresa comenzó en el Centro de Salud ARA de Chicoloapan y el Hospital General “Dr. Fernando Quiroz Gutiérrez” en Valle de Chalco. Sheinbaum, con la precisión de un cirujano ninja, confirmó un mítico 98% de abasto en medicamentos gracias a las llamadas «Rutas de la Salud». La era de las «fichas» para conseguir una consulta fue oficialmente aniquilada, provocando una crisis existencial entre los madrugadores profesionales que vivían para cazar turnos. Ahora, según se informa, uno simplemente puede entrar como si fuera su casa, pero con más posibilidades de salir con paracetamol.
El dúo dinámico no se conformó con ver folletos. Ambas mandatarias barrieron las instalaciones como si buscaran el Santo Grial farmacéutico. Inspeccionaron quirófanos, áreas de cuidados intensivos y ginecobstetricia, y se rumora que hasta midieron la temperatura del café del personal para asegurar la máxima eficiencia. El mensaje fue claro: la supervisión no es una visita de cortesía, sino un deporte de contacto extremo para erradicar la ineficiencia, como parte de una cruzada nacional que abarca 24 entidades.
Al final del día, los únicos que necesitaron atención de emergencia fueron los fantasmas de la burocracia, quienes sufrieron un ataque de pánico al ver tanta organización. La población, mientras tanto, puede estar tranquila: el paracetamol está en su lugar y listo para la batalla del lunes.



