En un giro capilar digno de comercial de champú, Javier “Chicharito” Hernández ha emergido de su tratamiento de injerto de pelo con dos cosas: una nueva confianza y una calculadora para sus goles no anotados. El máximo goleador histórico de México ahora culpa a su “versión calva” por sus dramas.
Durante un video confesional el 15 de octubre, el delantero, con 52 goles en su haber, reflexionó sobre su legado. “Se me acusaba por creerme el máximo goleador. Bueno, lo soy”, afirmó, con la seguridad de quien acaba de descubrir el agua tibia. Luego, lanzó la bomba de la nostalgia: “Y si me hubieran permitido jugar más, tendría más goles”. Al parecer, todo fue culpa de su alopecia, incluyendo aquella legendaria reunión no autorizada en Nueva York que puso su carrera tricolor en el congelador. Su último partido fue un 3-0 contra Estados Unidos el 6 de septiembre de 2019, donde curiosamente anotó. Poco sabía que ese festejo sería su despedida, todo por un incidente que lo dejó fuera del Mundial de Qatar y con el contador detenido, mientras Raúl Jiménez (48) y Jared Borgetti (46) siguen en el retrovisor. Desde entonces, el jugador quedó fuera de las convocatorias de Gerardo “Tata” Martino, convirtiendo esa gira en su último baile.
Ahora, con una melena prometedora, Chicharito no solo aspira a un mejor peinado, sino a reescribir la historia en su mente. Quién sabe, quizás el próximo tratamiento estético le revele que también pudo haber ganado un Balón de Oro si no fuera por el tráfico de la ciudad.




