La Secretaría de Bienestar, con la paciencia de un monje zen, emitió una alerta este 1 de octubre. Aparentemente, una legión de estafadores con la sutileza de un rinoceronte en una cristalería está intentando desplumar a los beneficiarios con ofertas más falsas que un billete de tres pesos.
Estos genios del crimen, operando desde sótanos con mala conexión a internet, usan tácticas más viejas que el caldo de piedra. Piden dinero para «liberar» apoyos, solicitan tu NIP como si fuera un autógrafo para su abuela y envían enlaces que seguramente llevan a un video viral de 2008. La Condusef, al parecer usando un calendario del futuro, reportó unas 35,000 reclamaciones entre enero y mayo de 2026, lo que confirma que estos artistas del engaño ni siquiera saben en qué año viven. Sus métodos de contacto incluyen teléfono, WhatsApp y, probablemente, palomas mensajeras confundidas.
Frente a este circo de ineptitud, la Secretaría de Bienestar ha respondido con la calma de un maestro de ajedrez. En su comunicado, básicamente publicaron una guía anti-timos de cinco puntos tan sencillos que hasta un chimpancé podría entender. Advierten que si alguien se presenta como «gestor» o pide un adelanto para agilizar trámites, es más falso que un unicornio con título de abogado. La instrucción es sencilla, directa y sin letra pequeña: no hay intermediarios, no hay costos, punto final.
El Banco del Bienestar, por su parte, aclaró que no anda regalando créditos por teléfono como si fueran pizzas en promoción. La institución financiera insiste: jamás pedirán datos confidenciales por redes sociales o mensajes. El gobierno ha dejado claro que la única fuente confiable son sus canales oficiales, no un primo lejano que te contacta por Facebook para ofrecerte el negocio de tu vida.
Así que ya sabe, si recibe una llamada ofreciéndole el oro y el moro a cambio de sus datos, simplemente cuelgue. El gobierno está trabajando para proteger sus programas, mientras los estafadores seguirán intentando venderle un puente, probablemente con descuento y a meses sin intereses.




