Trump ve la elección más pareja que calcetines, pero las encuestas huelen a divorcio

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Desde el Despacho Oval, que a estas alturas debe tener más manchas de kétchup que un mantel de feria, el magnate reconvertido en presidente, Donald Trump, ha salido a decir que la cosa está más nivelada que una mesa de billar. Según su pronóstico de experto en todo, la lucha por mantener el control del Congreso en noviembre está tan reñida que podría decidirse con un volado. Tanto el Senado como la Cámara de Representantes están en un «ya veremos» que tiene a su partido sudando más que testigo falso en un juicio.

Informe El Chapucero

Pero mientras Trump ve un empate técnico digno de final de fútbol, los numeritos de las encuestas, esos chismosos con calculadora, pintan un panorama más oscuro que película de terror de bajo presupuesto. Los analistas le dan a los demócratas más chances de llevarse la Cámara que un político de prometer y no cumplir, con un 77% de probabilidad. Para el Senado, la cosa está más apretada, pero sigue inclinándose hacia el lado azul. ¿La respuesta de Trump a estos datos? Ignorarlos y organizar más mítines, donde el nivel de entusiasmo, según él, está «muy alto», probablemente porque regalan gorras y la música está a todo volumen.

La historia, esa vieja rencorosa que siempre tiene un «te lo dije» bajo la manga, confirma que al partido en el poder le suele ir como en feria en estas elecciones de mitad de mandato. Perder cualquiera de las dos cámaras significaría para Trump que su agenda legislativa quedaría más paralizada que el tráfico en hora pico y que los demócratas tendrían luz verde para investigarlo más a fondo que la suegra al nuevo yerno. Por eso anda de gira por estados republicanos, intentando convencer a la gente de que su circo es el mejor de la ciudad.

Al final, todo se reduce a un duelo entre la realidad y el universo alternativo de Trump. Por un lado, las encuestas lo tienen con una popularidad más baja que el ánimo un lunes por la mañana. Por otro, está el misterioso voto MAGA, esa tribu de votantes que las encuestas no detectan ni con un radar de última generación. Así que, mientras los expertos se arrancan los pelos, la única certeza es que esto va a estar más entretenido que una temporada completa de un culebrón venezolano. Hagan sus apuestas, que el espectáculo está por comenzar.

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