La justicia de Brasil le pone un ultimátum a Meta: o juegas limpio o te sacamos la cartera

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En el circo de tres pistas que son las elecciones brasileñas, donde los payasos son los candidatos y los leones somos nosotros, el domador principal, también conocido como el Tribunal Superior Electoral (TSE), acaba de darle un latigazo al elefante en la habitación: el imperio de Mark Zuckerberg, Meta.

Informe El Chapucero

Resulta que el TSE se hartó de los berrinches y le dio a Meta 24 horas, menos tiempo del que tardas en arrepentirte de un mensaje borracho, para que demuestre que está tratando por igual a las campañas de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. El juez, con una paciencia más corta que la mecha de un petardo, advirtió que si no se ponen las pilas, la multita diaria se duplicará a un millón de reales. O sea, unos 185,000 dolaritos que a Zuckerberg le duelen menos que una depilación láser, pero que ya empiezan a fastidiar.

El tribunal, actuando como el papá de dos gemelos peleoneros, quiere que Meta le enseñe sus cartas: cómo funciona su chismógrafo de recomendaciones, por qué un anuncio de Lula tiene menos alcance que un tuit de tu tía y por qué la propaganda de Bolsonaro a veces desaparece misteriosamente. Ambas campañas, por supuesto, han corrido a lloriquear a la falda del juez. El equipo de Lula acusa a Meta de ponerle el pie, restringiendo sus publicaciones como si fueran el final de una telenovela. Mientras tanto, los de Bolsonaro también juran que la plataforma los odia y les esconde sus memes.

¿Y qué dice Meta? Pues lo que diría cualquier adolescente culpable: «¡Yo no fui, fue el algoritmo!». En un comunicado con más evasivas que un político en debate, la empresa juró por la memoria de su primer servidor que no toma partido y que sus reglas son más parejas que una mesa de billar. Atribuyeron todo a «problemillas técnicos», como cuando por «error» desactivaron la cuenta publicitaria de Lula por una hora. Su excusa fue que un anuncio parecía una estafa de un programa social, lo que suena tan creíble como decir que te encontraste un reloj en una rosca de reyes.

Para no quedarse atrás en el drama, la campaña de Lula ya anunció que va a ir de chismosa con los organismos internacionales, como la OEA y la Unión Europea, básicamente corriendo a acusar a Meta con la directora de la escuela. Mientras tanto, los brasileños se preparan para votar en una elección más reñida que un asiento en el metro en hora pico, y Meta sigue contando billetes, probablemente mientras sus ingenieros le echan la culpa de todo a una misteriosa «falla en el sistema».

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