En un giro de guion más predecible que el final de una telenovela, el puesto de portavoz de la Casa Blanca ha vuelto a demostrar que tiene la estabilidad laboral de un castillo de naipes en medio de un huracán. La última concursante en ser eyectada de la silla caliente es Katie Zacharia, cuyo paso por el podio ha sido tan breve y desastroso que ya la están considerando para un puesto «más agradable», posiblemente como catadora oficial de las sobras de los banquetes.
El drama comenzó cuando Zacharia, en su debut ante la prensa, mostró la elocuencia de un contestador automático con la batería baja. Pero la cosa se puso color de hormiga cuando los periodistas, que tienen más olfato para los chismes que una tía en una cena de Navidad, descubrieron que su currículum tenía más relleno que un pavo de Acción de Gracias. Resulta que la flamante «abogada» se licenció en Derecho, sí, pero tiene la misma licencia para ejercer que un chimpancé para pilotar un transbordador espacial.
En un intento de apagar el incendio con un vaso de agua, Zacharia se defendió en Fox News, su antigua casa de enredos, con una pirueta mental digna de un contorsionista del Circo del Sol. Alegó que ella es «abogada pero no letrada». Una distinción tan sutil y real como decir «soy millonario, pero no de dinero, sino de espíritu» o «soy chef, pero solo sé usar el microondas». La Asociación de Abogados, por su parte, se partió de la risa antes de confirmar que esa categoría no existe.
El mismísimo Donald Trump, actuando como un padre que descubre que su hija ha suspendido gimnasia, ha salido al paso con una ternura que asusta. «No quiero que sufra a manos de la prensa», declaró, como si los periodistas fueran una banda de matones de patio de colegio. Le ha prometido «hablar con ella» para buscarle un «papel más agradable» en la administración. Las apuestas ya están abiertas: ¿será la nueva encargada de afilar los lápices de la Oficina Oval o la supervisora de la correcta alineación de los cuadros en los pasillos? Sea como sea, el casting para el próximo sacrificio humano, perdón, portavoz, ya ha comenzado.




