En el último capítulo de la telenovela geopolítica del momento, Ucrania ha salido a lloriquear en público, acusando a su compadre Estados Unidos de aplicarle la ley del hielo en el peor momento posible. Resulta que, en medio de una lluvia de misiles rusos que ya mandó a 15 personas a saludar a San Pedro, el internet satelital de Elon Musk, conocido como Starlink, empezó a funcionar más lento que una promesa de político.
Con la misma angustia de un adolescente al que le cortan el wifi a media partida en línea, el presidente Zelenski corrió a desahogarse con el periodista británico Piers Morgan. “¡Claro que va a morir gente si esta cosa no funciona!”, exclamó, como quien se queja de que el repartidor de pizza no llega. “Espero que sea un error técnico y no que nos estén haciendo una mala jugada”, añadió, poniendo cara de perrito abandonado bajo la lluvia.
Como era de esperarse, el magnate Elon Musk se lavó las manos más rápido que un cirujano con prisa. A través de su red social X, aclaró que él no tiene la culpa de nada. “Esos sistemas los controla el gobierno gringo. Cualquier problema de velocidad o si se lo quieren apagar, es cosa del ejército de Estados Unidos y, en última instancia, del señor Trump”, tecleó, pasándole la pelota caliente al expresidente con el mismo descaro con que uno culpa al perro de un mal olor.
Zelenski, sintiéndose más traicionado que en final de temporada de serie dramática, volvió a la carga. “Duele cuando el presidente Trump elige un bando que no es el nuestro”, se lamentó. “Si vas a estar en medio, pues quédate en medio, no te pongas a repartir zancadillas”. La situación es tan surrealista que las tropas ucranianas, que usan el Starlink para todo, desde coordinar ataques hasta para no perderse los memes del día, vieron cómo les bajaban la velocidad sin previo aviso.
Para rematar el sainete, Ucrania también depende de los chivatazos de sus aliados occidentales para saber cuándo se acerca un misilazo. Pero parece que la amistad entre Zelenski y Trump está más fría que abrazo de suegra, y las alertas han dejado de llegar. “Anoche nos cayó un cohete en una central térmica y nadie nos mandó ni un mensajito de texto para avisar”, se quejó amargamente Zelenski. Fuentes del cotilleo internacional confirman que Trump amenazó con cancelar todo el apoyo si los ucranianos no dejan de juguetear con las centrales eléctricas rusas. Básicamente, es como si tu papá te amenazara con quitarte el coche si sigues rayando el del vecino.




