Estados Unidos retiró sus bombarderos desplegados en la base aérea británica de Fairford y los trasladó nuevamente hacia instalaciones en territorio estadounidense. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que el movimiento forma parte de las reasignaciones periódicas de recursos realizadas por el aparato militar estadounidense y aseguró que este tipo de rotaciones se producen habitualmente de acuerdo con las necesidades operativas.
Fairford había sido utilizada por Washington durante operaciones contra Irán y entre los aparatos redesplegados se encontraban numerosos bombarderos B-1, aeronaves supersónicas de largo alcance capaces de transportar grandes cargas de armamento convencional, incluidos misiles de crucero y bombas. La retirada ocurrió después de que se registrara un incidente de seguridad cerca de las instalaciones que derivó en una investigación de las autoridades británicas.
Rubio rechazó establecer una relación directa entre ambos acontecimientos. El funcionario señaló que los movimientos de aeronaves y personal pueden responder a ejercicios, rotaciones, redistribuciones o cambios de tripulación. Según explicó, es habitual que nuevos aviones lleguen a determinadas instalaciones mientras otros regresan a sus bases, por lo que pidió no interpretar automáticamente el redespliegue como consecuencia del episodio investigado.
El incidente ocurrió durante la madrugada del domingo, cuando cinco hombres fueron detenidos bajo sospecha de delitos relacionados con explosivos y terrorismo en las inmediaciones de Fairford. Posteriormente quedaron en libertad bajo fianza. Autoridades británicas plantearon públicamente una posible conexión iraní con el caso, pero esa insinuación fue rechazada categóricamente tanto por el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, como por la Embajada iraní en Londres.



