El delantero francés Kylian Mbappé reconoció que fue una imprudencia meter su rostro en un meme donde aparecía como Mao Zedong. El futbolista aseguró que solo lo usaba para reírse con sus amigos en partidas online y que jamás pretendió ofender a nadie. Aun así, las disculpas llegaron tarde y el enfado en China ya estaba desatado.
La televisión estatal retiró sus anuncios, las redes sociales bloquearon sus cuentas y varias marcas decidieron romper contratos. Plataformas como Weibo y Xiaohongshu silenciaron sus perfiles de un millón de seguidores. La Federación China de Fútbol también se sumó al rechazo y declaró que cualquier comentario que ofenda al pueblo chino recibirá respuesta masiva.
LaLiga española tuvo que disculparse públicamente para no perder a los aficionados chinos. Su presidente Javier Tebas afirmó que no permitiría que las palabras de un solo jugador perjudicaran a los clubes y a los seguidores. El Real Madrid, mientras tanto, prefirió guardar silencio y dejar que la tormenta pasara sola.
Marcas como Dior, On, Eastroc y Mengniu eliminaron publicaciones y retiraron su apoyo al jugador. Las acciones de algunas de estas empresas bajaron varios puntos en bolsa tras el escándalo. El meme, que llevaba circulando desde el verano, mostraba el rostro de Mbappé superpuesto al de Mao con atuendo militar.
El futbolista se encuentra ahora en Londres asistiendo a la ceremonia del Balón de Oro mientras sus patrocinios se desmoronan. Lo que empezó como una broma tonta entre amigos acabó convertido en un boicot masivo que afecta su imagen y sus ingresos. A veces una cara mal colocada en internet cuesta más que un penalti fallado.




