Si creías que tu vida amorosa estaba en crisis, dale un vistazo al mercado inmobiliario de Estados Unidos, que está pidiendo a gritos una terapia de pareja. Resulta que en septiembre, los contratos para comprar casa cayeron a un nivel tan bajo que hasta los fantasmas se están quejando del poco movimiento. La Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR) soltó la bomba, confirmando que el panorama está más desierto que un centro comercial en martes por la mañana.
Para los amantes de las tragedias contadas con números, el índice de ventas pendientes se fue de bruces un 7.3%, aterrizando en un deprimente 66.0. Este es su peor momento desde que se empezó a medir en 2001, una época en la que todavía creíamos que los pantalones a la cadera eran una buena idea. En comparación con el año pasado, la caída es de un 11.3%, lo que demuestra que muchos prefieren aguantar a sus suegros antes que firmar una hipoteca.
El villano de esta película de terror financiero no es otro que las tasas hipotecarias, que subieron más rápido que el colesterol de tu tío en Navidad. Con el préstamo a 30 años coqueteando con un aterrador 7.40%, la cifra más alta en casi tres años, la gente está huyendo de los bancos como si estuvieran regalando spoilers. Firmar esos papeles se ha convertido en el deporte extremo más impopular del país.
Incluso el economista jefe de la NAR, un señor llamado Lawrence Yun, tuvo que salir a decir lo obvio con cara de funeral. Básicamente confirmó que «las condiciones del mercado se debilitaron» porque las tasas se pusieron más intensas que un melodrama de telenovela. Es el equivalente corporativo a admitir que sí, que todo se fue al diablo, como ya todos se habían dado cuenta.
Detrás de este desastre están los costos de financiación, que siguen a los bonos del Tesoro como perrito faldero, todo porque la inflación está más terca que una mula. Así que si tu sueño era tener una casa con cerca blanca y un perro, tal vez sea hora de ajustar las expectativas. Por ahora, parece que la única propiedad que la gente podrá comprar es una casa de campaña para instalar en el jardín de sus padres.



