Parece que los días de gloria de Adobe, el gigante del software creativo, están más pasados de moda que un teléfono con tapa. La compañía, dueña del todopoderoso Photoshop, está sudando frío porque la inteligencia artificial llegó para aguarle la fiesta. Los analistas financieros, que antes la amaban, ahora la miran con la misma desconfianza que uno mira a un puesto de comida callejera de dudosa procedencia.
La cosa se puso fea cuando dos analistas esta semana decidieron que ya no querían jugar con Adobe. Primero, Wells Fargo Securities le dio una patada tan fuerte que lo degradó dos categorías de golpe, de “sobreponderar” a “infraponderar”, como pasar de ser el capitán del equipo a calentar la banca. Esto elevó a siete el número de calificaciones para “vender” sus acciones, la cifra más alta en su historia, demostrando que la confianza en la empresa es más escasa que un billete de 500 en la cartera a fin de mes.
Para echarle más sal a la herida, el consenso de recomendaciones de Adobe se desplomó a un vergonzoso 3,16 sobre cinco, un mínimo histórico que huele a reprobado. Mientras tanto, el promedio de las empresas de software del S&P 500 es un optimista 4,65, lo que deja a Adobe con la misma popularidad que el que lleva la guitarra a una fiesta sin que nadie se la pida. Los inversionistas ven el futuro de la compañía más borroso que una foto movida.
El desastre se refleja en su desempeño bursátil, que es para llorar. Las acciones de la empresa han caído casi un 30% este año, mientras el resto del sector tecnológico anda de parranda. Este sería su tercer año consecutivo con una caída superior al 20%, una racha perdedora tan consistente que ya debería patrocinar a un equipo de fútbol de media tabla. Adobe se ha convertido en el ejemplo perfecto de cómo la IA puede dejarte obsoleto más rápido que un meme.
La razón de este drama es simple: a los inversionistas les aterra que la gente deje de pagar las costosas suscripciones de Photoshop para usar herramientas de IA de empresas como OpenAI o Anthropic. ¿Para qué pasar horas editando una foto si puedes pedirle a una máquina que te dibuje un “perro con sombrero de mariachi montando un unicornio” y lo haga en segundos? Aunque Adobe tiene sus propias funciones de IA, el miedo es que la competencia lo obligue a bajar sus precios.
Y para rematar, el analista de HSBC advirtió que la competencia ya se está poniendo salvaje. Mencionó la existencia de “clones de Adobe con programación intuitiva” de una compañía llamada ArtCraft, que ofrece versiones gratuitas de Photoshop, Illustrator, Premiere y casi toda la pandilla. Básicamente, la competencia no solo les está comiendo el mandado, sino que además lo está regalando en la puerta de su casa.



