Hacienda juega al mago y saca unos centavos de la chistera para la gasolina

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¡Atención, pueblo bueno y motorizado! El gobierno, en un acto de magnanimidad que ni el más generoso de los agiotistas, ha decidido aventarnos unas migajas para que no nos duela tanto el sablazo en la gasolinera. Con la precisión de un cirujano con párkinson, ajustaron los «estímulos fiscales», que es la forma elegante de decir que nos perdonan tantito del impuesto que ellos mismos nos cobran. Es un plan maestro para que sigas llegando al trabajo sin tener que vender un riñón.

Informe El Chapucero

Los transportistas y dueños de tractores están de fiesta, o al menos eso quieren que pensemos. Para el diésel, se pusieron espléndidos y le subieron el subsidio complementario a 1.09 pesitos por litro, ¡un aumento de 49 centavos! Además, con la varita mágica del perdón fiscal, le borraron el 100% del impuesto IEPS. Básicamente, te están diciendo: «No te quejes, que al menos el camión de las papitas no se va a parar».

Para los mortales que le echamos de la verde a nuestro fiel corcel de cuatro cilindros, la ayuda es… simbólica. El estímulo para la gasolina Magna subió la estratosférica cantidad de 7 centavos, para un total de 4.31 pesos por litro. Así que en lugar de llorar, ahora solo soltarás un suspiro de resignación al pagar 2.39 pesos de impuesto por cada litro. ¡No te vayas a volver loco con tanto ahorro y te lo gastes todo en un solo lugar!

Los dueños de autos que piden gasolina de la roja también recibieron su cariñito. A ellos les subieron el estímulo en 46 centavotes, para que no sientan que su motor de ocho cilindros sufre en vano. Con esta ayuda, ahora solo pagarán 1.62 pesos de impuesto por litro, que es el equivalente a que te inviten un chicle después de haberte cobrado una cena de lujo.

¿Y por qué tanto alboroto con los centavos? Resulta que el mundo es un caos total. Un huracán llamado Isaías decidió jugar a los bolos con las plataformas petroleras gringas y, por si fuera poco, en el Golfo Pérsico andan con amenazas de que los barcos no pasan. Con ese panorama, que el petróleo no cueste lo mismo que un viaje a la Luna ya es un milagro.

Al final del día, después de tanto cálculo y subsidio, la gasolina Magna se vende a 23.70 pesos y la Premium a 28.61 por litro. Así que esta «ayudadita» es como intentar apagar un incendio forestal con una pistola de agua. Pero bueno, al menos lo intentaron, ¿verdad?

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