Después de una sesión más larga que telenovela venezolana, nuestros queridos diputados en San Lázaro finalmente se pusieron de acuerdo en algo: cómo sacarnos más dinero. Con una votación de 339 a favor y 112 en contra, aprobaron la nueva Ley Federal de Derechos para aplicarse en 2027. Al parecer, la única abstención fue de alguien que se quedó dormido a media discusión, y francamente, no lo culpamos.
El plan maestro, digno de un villano de caricatura, es juntar la modesta suma de 177,185 millones de pesos. Con esa cantidad, el gobierno de Claudia Sheinbaum podría pavimentar el país con chicles o comprarle un yate a cada habitante de una ciudad pequeña. La justificación oficial es que el Estado presta servicios, lo que suena a que te están cobrando una comisión por respirar su aire.
Si eres turista o planeas serlo, prepárate para un recibimiento más costoso que saludo de suegra. El famoso «Derecho de No Residente» pasará de ser un pellizco de 988 pesos a un mordisco de 1,158. Es como si el país te cobrara la entrada a la fiesta antes de que siquiera te sirvan la primera bebida de bienvenida.
Pero la cosa no para ahí, porque la generosidad legislativa fue repartida entre todos. Las aerolíneas verán un aumento del 10% por usar el cielo, los trenes con más de 15 años pagarán una tasa del 3%, y hasta los árboles del bosque sentirán un alza del 30% en sus derechos. Parece que la consigna fue revisar qué se movía o crecía y ponerle un precio para la colección.
Para que no digas que son puros malos, lanzaron un huesito para calmar a las masas. Resulta que 53 museos y zonas arqueológicas serán gratis para ciertos afortunados, como las personas mayores de 60 años. Además, los domingos el populacho podrá entrar por la patilla a algunas áreas protegidas, siempre que tengan museos o sitios arqueológicos.
Ahora, esta joya de la creatividad fiscal pasa al Senado, donde seguramente la recibirán con los brazos abiertos y la calculadora en la mano. Mientras tanto, los ciudadanos y visitantes podemos empezar a guardar las monedas debajo del colchón. Porque para 2027, todo indica que la diversión va a costar, y bastante.




