¡Atención, mártires del trabajo dominical! El gobierno de Gustavo Petro ha escuchado sus plegarias, o al menos sus quejas en la máquina del café. Gracias a una reforma laboral, sacrificar el día sagrado del descanso (o de la resaca) ahora viene con una recompensa económica un poco más jugosa. Ya no tendrás que vender tu alma al diablo corporativo por unas cuantas monedas; ahora te darán un fajo de billetes un poquito más grueso.
Antes de esta epifanía gubernamental, trabajar en domingo o festivo se pagaba con un recargo del 75%, lo justo para comprar una gaseosa y un pan mientras veías por la ventana cómo el resto del mundo hacía un asado. Era el equivalente a recibir una palmadita en la espalda y un “gracias por tu sacrificio” que no pagaba las cuentas. Pero los tiempos, como tu paciencia con el jefe, están cambiando.
La cosa ahora es progresiva, como una serie de esas que te enganchan a la fuerza. Desde julio de 2025, el recargo pasó a ser del 80%, para 2026 se estacionará en un tentador 90% y, si el mundo no se acaba antes, en 2027 llegará al glorioso 100%. Esto significa que la hora trabajada valdrá el doble, convirtiendo el lamento de “otra vez me toca” en un “¡a facturar se ha dicho!”.
Para que los más despistados no se pierdan en los cálculos, el abogado Vicente Umaña, probablemente usando un ábaco y mucha paciencia, lo puso en términos sencillos. Si te toca trabajar el próximo festivo del 2 de noviembre, te corresponde un recargo del 90%. En plata blanca, si tu hora normalmente vale 10.000 pesitos, ese día te la pagarán a 19.000, casi lo suficiente para invitar a tu pareja a cine y no quedar debiendo las palomitas.
Pero no todo es dinero contante y sonante. La reforma mantiene una opción para los que valoran más el sofá que la billetera, al menos a veces. Si trabajas hasta dos domingos al mes, puedes elegir entre el dinero extra o un día libre para recuperar la dignidad perdida. Es la versión laboral del clásico “¿qué prefieres, el maletín o la caja sorpresa?”.
Ahora, si eres de los que coleccionan tres o más domingos trabajados al mes, ¡felicidades, te ganaste el premio mayor! Recibirás tanto el recargo monetario como un día de descanso compensatorio obligatorio. Básicamente, el sistema te paga más por no tener vida social y luego te obliga a tomarte un día para que recuerdes cómo es la luz del sol.



