El fiscal general Todd Blanche salió a la arena prometiendo defender a Donald Trump y a su pandilla de ministros con la misma fiereza que un torero que ve venir al toro por la derecha. Según él, si los demócratas se ponen pesados en el Congreso, el Departamento de Justicia actuará como un abogado de barrio pero con presupuesto federal y sin piedad.
Trump, por su parte, ordenó investigar a sus rivales como quien manda a la suegra a comprar el pan cuando ya sabe que va a llegar tarde a la comida. En su red social favorita soltó que todo era extorsión de alto nivel, algo así como cuando el cuñado te pide prestado el coche y luego te cobra el estacionamiento.
Blanche, ex abogada personal del mandatario, se puso especialmente fiera al defender a Stephen Miller, el ideólogo de la política migratoria más dura. Dijo que si alguien se mete con él, el Departamento de Justicia estará ahí como un guardaespaldas que cobra horas extras. García, el demócrata que podría presidir el comité de supervisión, respondió que su trabajo no es proteger al gabinete de Trump sino fiscalizarlo, como un inspector de Hacienda que llega sin avisar un viernes por la tarde.
Cuando le preguntaron si seguiría el mismo camino aunque lo investigaran, García contestó que no se iba a achantar. Algo así como el vecino que sigue poniendo música a todo volumen aunque le amenacen con llamar a la policía. Al final, todo parece una telenovela de horario estelar donde nadie quiere ceder el protagonismo y todos amenazan con demandarse en el siguiente capítulo.



