El Clásico Capitalino entre Pumas y América siempre ha sido más que un partido: es un choque de identidades que despierta memorias de quienes vistieron ambas camisetas. Claudio Suárez, el Emperador que levantó el título universitario en la temporada 1990-91, observa ahora el duelo de este sábado 7 de noviembre con la mirada de quien ve su antigua casa convertida en un departamento rentado por temporadas.
Suárez recuerda que en su época el equipo se armaba con chavos de la cantera que competían contra América sin complejos, como si un taller mecánico de barrio le ganara a una agencia de lujo. Esa filosofía de formar talento propio y mantener el carácter competitivo era la marca de la casa, algo que el exdefensor ya no reconoce con la misma claridad en el plantel actual.
Durante la etapa de Efraín Juárez, el equipo llegó a una final, pero el estilo de juego no terminó de convencer a la afición, que esperaba un ataque más fluido y menos predecible. Suárez considera que el proyecto actual necesita tiempo para consolidarse y que recuperar el protagonismo de las fuerzas básicas sigue siendo la tarea pendiente para volver a disputar títulos con jugadores formados en CU.
Respecto al encuentro de este sábado, donde América llega como líder, el exseleccionado ve un reto importante para que los universitarios mantengan opciones de Liguilla. Sin embargo, su mayor insistencia va más allá del resultado: volver a identificar y desarrollar jóvenes que puedan convertirse en referentes, tal como ocurrió con su generación que nutrió también al Tri del Mundial 1994. Recuperar esa esencia, dice, es el verdadero pendiente si Pumas quiere dejar de ser solo un recuerdo glorioso.



