La fiscalía de Paraguay decidió que el expresidente Santiago Peña ya no puede seguir jugando al banquero con plata ajena. Lo imputaron por lesión de confianza y administración en provecho propio, y pidieron prisión preventiva para que no se escape por la ventana del palacio como si fuera un sketch de Los Simpsons.
Según la investigación, entre 2023 y 2026 el Ueno Bank recibió depósitos estatales que parecían el premio de la lotería nacional, mientras prestaba a empresas del mismo grupo como si fuera un préstamo entre cuñados. Peña, que tenía acciones en la holding, supuestamente participó en las decisiones de dejar la plata del Estado durmiendo ahí, como quien deja las llaves del auto a un sobrino que acaba de sacar la licencia.
El ex presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, también recibió imputación por los mismos cargos más la producción de documentos que parecen sacados de una impresora de garaje. La fiscalía pide que se congelen bienes, cuentas y hasta el perro si hace falta, para que no vendan todo antes de que el juez diga “sí, proceda”.
Los números son de vértigo: más de tres billones de guaraníes y 233 millones de dólares en depósitos públicos. La fiscalía aclara que no es que se haya perdido toda esa plata, pero sí que olía a operación de “yo me lo quedo y tú ni te enteras”. Las reuniones con el Instituto de Previsión Social y las renovaciones de depósitos se investigan como si fueran transacciones de un grupo de WhatsApp familiar.
Mientras tanto, la causa penal número 92/2026 sigue su curso y los fiscales siguen juntando actas, informes y testimonios como quien colecciona figuritas del álbum del Mundial. La prisión preventiva todavía tiene que ser aprobada por un juez, porque hasta ahora solo es una petición muy enfática de “este señor no puede andar suelto”.
Las investigaciones continúan, porque en Paraguay parece que algunos todavía creen que el dinero público es como la cuenta de mesada: se gasta y nadie pregunta.



