El tenista alemán Alexander Zverev alcanzó la cima del ranking mundial y dos días después lo eliminaron del Rolex Paris Masters. Perdió ante Lorenzo Musetti por 7-6 y 6-2. Aun así, el alemán se aseguró terminar 2026 como número uno tras ganar Roland Garros y el US Open en la misma temporada.
Con esos dos títulos grandes, Zverev pasó de menos de diez millones de dólares en premios a catorce millones quinientos diecisiete mil trescientos setenta y cinco dólares en solo unos meses. Para noviembre ya acumulaba quince millones catorce mil dólares solo en la temporada. Su carrera total ya supera los setenta y seis millones de dólares en premios.
Esa cantidad lo coloca cerca de leyendas como Djokovic, Nadal y Federer, que dominan la lista de más millonarios del tenis. Zverev no solo vive de los torneos. Su patrimonio personal llega a cuarenta millones de dólares gracias a contratos con Adidas, Head, Jacob y Co., Loewe Technology y la operadora alemana freenet.
El detalle más absurdo es que perdió el torneo justo cuando todo el mundo lo miraba como al nuevo rey. Aun así, su cuenta bancaria sigue creciendo mientras otros se quedan con el trofeo. El alemán demuestra que a veces basta con llegar primero un par de días para asegurar el puesto anual y el cheque gordo.
Al final, Zverev puede presumir de ser el número uno del mundo sin haber ganado el Masters de París. Su fortuna y sus dos Grand Slams del año hablan más alto que cualquier derrota reciente. El tenis premia la constancia, pero también sabe premiar al que cobra rápido y se va antes de que lo echen del estadio.




