En la Ciudad de México, este sábado 31 de octubre de 2026, la gasolina magna promedió 23.822 pesos por litro y el diésel alcanzó 26.975 pesos, según datos de la extinta CRE y la Profeco. Cada día los precios cambian como si fueran el clima, obligando a los conductores a revisar aplicaciones antes de llenar el tanque. Sin embargo, la nueva Comisión Nacional de Energía, en funciones desde marzo de 2025, mantiene el control con mano firme y criterio técnico.
La CNE regula precios, otorga permisos para almacenar, transportar y vender combustibles, y publica un registro actualizado de todas las operaciones. Coordina esfuerzos con la Secretaría de Energía para garantizar soberanía y autosuficiencia energética sin depender de caprichos externos. Su labor recuerda a un árbitro que silba faltas antes de que el balón salga de la cancha, evitando que el mercado se convierta en un tianguis desordenado.
A inicios de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó un acuerdo con el sector empresarial para que la magna no supere los 24 pesos por litro. El resultado es que el precio actual se mantiene por debajo del tope, demostrando que la planeación técnica puede domar incluso los vaivenes internacionales del petróleo. Mientras tanto, los conductores siguen calculando con decimales si les alcanza para el fin de semana.
El acuerdo mantiene la magna bajo control y la CNE vigila que nadie se salte las reglas del juego energético.




