La partida de Rosina del Villar Casas, dirigente estatal de Morena en Baja California, sorprendió a propios y extraños como si alguien hubiera apagado la luz en medio de una junta interminable. La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda confirmó el deceso con el tono sereno que corresponde cuando la política pierde a una de las suyas.
Del Villar Casas falleció en el Hospital Regional número 1 del IMSS en Tijuana tras una caída que complicó su salud. Hasta el viernes anterior seguía enviando mensajes a su equipo, demostrando que su ritmo político no conocía pausas. Su trayectoria incluyó una diputación local y el cargo de secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno en la administración de Marina del Pilar, del que renunció para encabezar la dirigencia estatal de Morena. Desde ahí organizó estructuras, mantuvo puentes con la militancia y participó en la conducción del partido en la entidad.
Las reacciones en redes sociales reflejaron el mismo desconcierto: mensajes de despedida y solidaridad circularon entre consejeros y militantes que la recordaron como figura activa y cercana. El partido, por su parte, mantuvo el orden habitual ante la pérdida, con la gobernadora expresando su pesar de manera directa y respetuosa.
Al final, la vida política sigue su curso mientras Baja California procesa la ausencia de quien hasta hace poco seguía en la trinchera.




