El magnate Carlos Slim sigue sumando negocios energéticos a su ya interminable lista de compañías, demostrando que para él el petróleo es solo otro terreno donde plantar su sello. Entre plataformas marinas, ductos y pozos, su grupo mueve cifras que harían sudar a cualquiera que intente llevar la cuenta sin una calculadora industrial.
CICSA redujo su peso en las ganancias del grupo, pasando de 21.6 a 15.6 por ciento entre el tercer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2026, mientras sus ingresos bajaron de 10 mil 702.5 a siete mil 435.5 millones de pesos. Aun así, la firma mantiene fuerte presencia con Pemex en la Sonda de Campeche, fabricando ductos y perforando pozos. Zamajal, por su parte, aportó 6.3 por ciento de las ventas totales de Grupo Carso gracias a dos mil 984.3 millones de pesos, un salto de 446.7 por ciento. La empresa nació en 2024 tras comprar 49.9 por ciento de Talos México y Petrobal Upstream, sumando el megayacimiento Zama y los campos Ichalkil y Pokoch. GSM Bronco, brazo de CICSA, ganó el contrato del campo Macavil con 393.2 millones de pies cúbicos de gas y 27.5 millones de barriles de condensado por 20 años. Carso Energy bajó ligeramente su contribución a 1.5 por ciento, aunque sigue operando en México, Estados Unidos y América Latina. En 2023 adquirió activos de PetroBal por 530 millones de dólares y se comprometió con el desarrollo de Lakach por mil 200 millones. Recientemente vendió parte de Talos Energy por 252 millones y aumentó su participación en PBF Energy, dueña de seis refinerías en territorio estadounidense.
Al final, Slim prepara inversiones agresivas para 2027 enfocadas en Ichalkil y Pokoch, los únicos campos ya en producción, demostrando que su apuesta por el sector no tiene freno visible.




