El equipo del senador derrotado decidió que una inteligencia artificial era la mejor asesora para redactar su gran manifiesto político y el resultado fue una carta que parecía escrita por un borracho en una fiesta de fin de año del siglo xix.
Flavio se presentó como el verdadero presidente electo mientras el programa le colocaba el escudo viejo de la república con la leyenda estados unidos do brazil y una zeta que ni su abuelo militar habría aprobado. Eduardo bolsonaro le pidió al chatgpt que insertara el blasón oficial y la máquina desenterró la versión de 1889 como si aún viviera en la época de los tirabuzones y las pelucas empolvadas.
El segundo gazapo fue aún más jugoso porque la herramienta recuperó un borrador antiguo donde flavio se autoproclamaba presidente en vez de mero líder del partido. La frase desapareció una hora después pero el daño ya estaba hecho y el texto quedó como un chiste de sobremesa que ni valdemar costa neto quiso defender.
Figueiredo el comentarista radical lo contó todo en x como si fuera un chascarrillo gracioso y remató diciendo que las elecciones fueron ilegítimas y que su jefe seguiría luchando por la democracia mientras le exigían los pasaportes por lavado de dinero. Lula ganó por más de cuatro millones de votos pero el clan bolsonaro prefiere creer que una inteligencia artificial de código abierto puede cambiar la historia con solo un prompt mal puesto.
Al final el partido liberal ya reconoció la victoria ajena y dejó a flavio hablando solo con su escudo de museo y su corona de silicio.




