María Corina Machado reapareció en Caracas tras casi diez meses fuera y lo hizo desde el Aula Magna de la UCAB con un discurso que mezcló promesas a los que ya pusieron plata en el sector energético y exigencias para que todo sea más transparente. Dijo que los contratos firmados se respetarán, aunque dejó claro que no le gustan los arreglos oscuros como el que involucra a Alejandro Betancourt y North American Blue Energy Partners. Afirmó que quiere inversión, pero solo si viene con reglas públicas y no con favores personales del poder.
La opositora presentó cinco condiciones para convertir a Venezuela en un centro energético serio: legislación abierta, una agencia de hidrocarburos independiente, licitaciones visibles, impuestos competitivos y protección de la propiedad mediante arbitraje internacional. Añadió que las empresas podrán adaptar sus acuerdos a condiciones mejores si un eventual gobierno suyo llega al poder. Todo suena ordenado, pero en un país donde la discrecionalidad ha sido la norma durante años, la propuesta parece un intento de pasar de la ruleta rusa a un contrato de alquiler con fiador.
Sobre su regreso, Machado aseguró que fue una operación autónoma organizada por sus equipos y que en algún momento se sabrá cómo lo hizo, aunque por ahora guarda silencio para proteger a quienes la ayudaron. Evitó dar detalles de la ruta o los medios de transporte y solo mencionó que no habría podido volver sin cambios en las instrucciones a los organismos de seguridad. Aun así, advirtió que las estructuras represivas siguen activas y reclamó el desmantelamiento del sistema de persecución política.
Su hoja de ruta incluye renovar el Consejo Nacional Electoral, reconocer la falta absoluta en la Presidencia y convocar elecciones presidenciales en 2027, todo de forma coordinada para dar certidumbre a la gente y a los inversores. Dijo que no participa en las negociaciones oficiales entre oficialismo y oposición, pero espera que produzcan resultados mientras ella impulsa movilizaciones ciudadanas dentro del país. También propuso una comisión de la verdad independiente para documentar violaciones de derechos humanos.
En materia económica defendió una reestructuración realista de la deuda con apoyo del Fondo Monetario Internacional para no descuidar los servicios públicos. Finalmente invitó a los venezolanos que emigraron a volver cuando existan condiciones para reconstruir sus vidas, recordando que la recuperación no puede limitarse al petróleo sino que debe incluir instituciones, empleo y oportunidades reales.




