El pleno del Senado dio luz verde a la Ley de Ingresos para 2027 con 73 votos a favor y 33 en contra. El monto total alcanza los 10 billones 636 mil millones de pesos, de los cuales casi 6 billones 263 mil millones provendrán de impuestos. Los opositores presentaron 15 reservas sobre deuda, huachicol y transparencia, pero todas fueron rechazadas sin piedad.
La discusión duró siete horas y terminó con el paquete fiscal casi intacto. Solo la reforma al ISR sufrió un cambio para exceptuar a ciertas empresas automotrices y gasolineras de restricciones en deducciones. Ese ajuste obliga a que el texto regrese a la Cámara de Diputados, donde volverá a discutirse como si fuera un capítulo repetido de telenovela política.
Los senadores del PAN criticaron las previsiones de crecimiento y culparon al gobierno de generar desconfianza entre inversionistas. Desde la bancada de Morena respondieron que los ingresos no dependen solo de la economía, sino también de aduanas modernizadas y mayor fiscalización. El resultado fue que la Ley de Ingresos salió aprobada sin modificaciones y lista para firma presidencial.
El objetivo declarado es financiar programas sociales y mantener disciplina fiscal mientras se simplifican trámites. Sin embargo, el rechazo a las reservas dejó la sensación de que la discusión sirvió más para contar votos que para cambiar algo sustancial. Al final, el texto se remitió al Ejecutivo tal como llegó, salvo el detalle del ISR que sigue dando vueltas.
Las empresas automotrices y gasolineras ahora figuran en la lista de excepciones a las nuevas reglas de deducciones para grandes contribuyentes. Esa modificación, impulsada por legisladores de Morena, es el único rasguño que el Senado le hizo al paquete original. El resto quedó como un pastel sin rebanar, listo para que lo firme el Ejecutivo y empiece a cobrarse en 2027.




