El tapatío Sergio Pérez se prepara para celebrar su carrera número 300 en la Fórmula 1 este domingo en el Gran Premio de la Ciudad de México. El piloto de Cadillac entrará al club exclusivo de quienes han aguantado tanto tiempo dando vueltas a alta velocidad sin perder la cordura ni el volante.
Pérez llega al Hermanos Rodríguez tras un año fuera de las pistas y reconoce que volver no fue sencillo. El regreso con Cadillac implica competir contra equipos con presupuestos gigantescos y pilotos que conocen cada curva desde hace décadas. Aun así, el mexicano destaca que el verdadero reto está en cerrar su trayectoria en alto nivel, sin que la motivación se escape por la ventana del monoplaza. Durante la conferencia en Plaza Carso, recordó que las oportunidades para pilotos nacionales siguen siendo escasas y que cada apoyo cuenta para reducir esa brecha enorme entre quienes entrenan cuarenta días y quienes apenas tienen cuatro.
El autódromo volverá a recibir a leyendas vivas del automovilismo mientras Checo se codea con Hamilton, Schumacher, Vettel, Alonso, Button, Räikkönen y Barrichello en la lista de los trescientos. El evento forma parte de una tradición que ha resistido desde 2015, con una sola pausa por la pandemia, y el director del México GP ya planea pláticas para extender el contrato más allá de 2028.
Al final, el festejo no es solo personal. Representa el crecimiento del deporte motor en el país y la posibilidad de que más jóvenes sueñen con llegar a la categoría reina sin que el presupuesto les cierre la puerta antes de la primera curva.




