El real brasileño recibió una paliza histórica después de que Lula ganara por un estrecho margen. El dólar subió un 8,76 por ciento y superó los 5,415 reales, dejando a la moneda local como la más golpeada del planeta. Los mercados que apostaban por Bolsonaro se quedaron con cara de idiota y con los bolsillos vacíos.
Los analistas de ING ya habían advertido que los mercados brasileños recibirían un golpe duro. El déficit fiscal entre el 7 y el 8 por ciento y una deuda que representa el 70 por ciento del PIB siguen siendo el talón de Aquiles del país. Nadie esperaba que la victoria de Lula, con el 51,8 por ciento de los votos, desatara tanta venta de reales en cuestión de horas.
BBVA pronosticó que el dólar podría apuntar hacia los 5,4 reales y que las tasas de interés volverían a acercarse al 14 por ciento. El banco advirtió que la falta de disciplina fiscal podría acelerar el deterioro de la deuda y espantar a los inversionistas. Los bonos brasileños en dólares lideraron las pérdidas entre los mercados emergentes.
El Tesoro brasileño anunció una subasta de recompra de bonos para calmar los nervios. Mientras tanto, Bolsonaro cuestionó los resultados y pidió anularlos por la ampliación de horarios en algunos centros de votación. La incertidumbre política solo añadió más leña al fuego cambiario.
El Banco Central podría intervenir si el dólar supera los 5,6 reales. Los nombramientos del gabinete de Lula y las primeras señales fiscales antes de enero serán observados con lupa. Por ahora, el mercado ya decidió que la fiesta del dólar todavía no termina.




