El voto en blanco se marca con una tecla y el nulo se logra digitando números al azar. Ambos terminan fuera del conteo oficial y no suman ni restan a nadie. El Tribunal Superior Electoral repite que estos sufragios solo sirven para estadísticas y nada más.
Una encuesta de Datafolha indica que el cinco por ciento de los votantes planea usar estas opciones. Otro dos por ciento aún duda. En cualquier caso, el resultado se calculará solo con los sufragios válidos, tal como manda la Constitución.
La segunda vuelta es una votación nueva. Los votos de la primera jornada no se arrastran y el que obtenga más de la mitad de los válidos gana. Ni siquiera si los blancos y nulos superan el cincuenta por ciento se repite la elección.
Flávio Bolsonaro y Lula da Silva se disputan la presidencia mientras en cinco estados también se eligen gobernadores. La toma de posesión será en enero y los que voten en blanco seguirán sin figurar en ninguna acta.




