El informe del Banco de España compara las políticas de la región como si fueran parientes en una comida familiar donde unos llegan con el cinturón puesto y otros ya soltaron la correa. México aparece entre los que se acercan a un punto más relajado, con recortes modestos que dejaron la tasa en 6.50 por ciento tras dos movimientos de 25 puntos base. Brasil, en cambio, recortó 125 puntos en seis pasos y aun así mantiene una postura restrictiva con su tasa en 13.75 por ciento. Colombia optó por subirla 300 puntos hasta 12.25 por ciento, como quien decide que la fiesta aún necesita más control.
Los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico no se ponen de acuerdo ni en el tono de la reunión de septiembre. Uno insiste en que la postura sigue siendo restrictiva, otro dice que el efecto anterior ya se diluyó y un tercero asegura que aún hay sesgo desinflacionario. Es como si tres tíos en la misma mesa discutieran si el mole está demasiado salado, justo o ya insípido. El Banco de España observa que los comunicados de los bancos centrales coinciden bastante con lo que esperan los mercados, aunque advierte que eso no prueba que los comunicados causen las expectativas.
La inflación general se mantiene estable en las principales economías, pero el componente de servicios sigue dando lata. En México la inflación de servicios bajó apenas a 4.27 por ciento anual en septiembre, después de andar rondando el 4 por ciento desde mayo. El Banco de España señala que los niveles siguen por encima de las metas en casi toda la región y que la presión en servicios no afloja con facilidad.
El fenómeno de El Niño, que se espera intenso en la segunda mitad del próximo año, amenaza con alterar lluvias, cosechas y precios en Brasil, Chile, Colombia y Perú. México, según el informe, no aparece entre los países que sufrirían esos efectos directos. Es como si el banco central español le hubiera puesto a México un paraguas mientras a los vecinos les avisa que se avecina chaparrón con granizo.




