¿Sufres de estrés citadino? No te preocupes, el Museo de Arte Popular tiene la solución: soltar un ejército de criaturas salidas de una fiebre alucinógena en pleno Paseo de la Reforma. Estos alebrijes monumentales son la excusa perfecta para que te preguntes si le pusieron algo raro a tu café matutino.
La leyenda urbana, o más bien artística, cuenta que el maestro cartonero Pedro Linares tuvo una gripa tan épica que en su delirio febril vio a estos seres fantásticos gritando su propio nombre. Básicamente, un resfriado mal cuidado se convirtió en una de las exportaciones culturales más coloridas de México. Ahora, gracias a la visión de artesanos y colectivos, estas quimeras gigantes, que combinan más partes de animales que el menú de un restaurante experimental, están estacionadas entre la Glorieta de la Columna de la Independencia y la Estela de Luz. Es un desfile gratuito de monstruos amigables que demuestra que el tráfico no es lo más extraño que verás por aquí. Las criaturas sirven de fondo para la selfie obligatoria del oficinista que busca un poco de emoción en su hora de comida, convirtiendo la avenida en una pasarela surrealista.
Tienes hasta el 8 de noviembre de 2026 para visitarlos, una fecha tan lejana que parece producto de la misma fiebre que los creó. Apúrate a tomarte la foto antes de las 20:00 horas de ese último día, cuando los alebrijes se retiren, probablemente para irse a dormir y protagonizar los sueños de otro artista con temperatura.




